La estrategia de penetración hemisférica de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), dominada por el gobierno de Hugo Chávez, ha dado un nuevo e inquietante giro en Nicaragua. Se trata de utilizar un mecanismo de triangulación de dineros para, desde sociedades mercantiles nominalmente privadas, e inscritas en el país receptor, adquirir medios de comunicación para ponerlos al servicio del ALBA y los proyectos autoritarios de sectores afines.





