La semana pasada, el régimen iraní ha ahorcado a dos de sus opositores. Dada la fragilidad que mantiene puertas adentro desde su cuestionadísima elección, asesores internos habían aconsejado al Gobierno aparentar tolerancia con sus adversarios. Ya eso se terminó y emerge la verdadera cara de la opresión. Quien no piense como nosotros, debe morir.





